martes, 26 de septiembre de 2017

FINALISTA










Una merienda muy sabrosa

Cuchara, cucharita,
en la cocina hay fiestita.
La tostada se untó de miel,
la mermelada se enojó otra vez.
La leche muy humeante
resbaló del tazón
y el mantel manchado
se quejó enojado.
El chocolate caliente
puso fin al inconveniente,
perfumó con mucho aroma
y tentó a todos, ahora.
El tenedor pinchó el queso
que se quejó, con derecho,
el jamón se escondió rápido
detrás de la panera;
la manteca altanera
lo delató a su manera
y el pobre, todo rosado
en medio del sándwich fue colocado.
Los niños con alboroto
participaron del banquete
y el perro arrinconado
comió migas de pan tostado.
El lavavajilla puso fin
a una tarde de festín
y solo quedó en el ambiente
olores a pan caliente.





MENCIÓN DE HONOR


Batalla contra el viento
El bosque volvió a cantar, las flores brillaron y perfumaron todo y los duendes hicieron una gran fiesta para festejarlo.

Sucedió un día de verano, un viento empezó a soplar fuerte, muy fuerte, y se metió en el bosque encantado. Con su fuerza hacía volar todo lo que encontraba a su paso, las ramas de los árboles crujían con dolor, las flores perdían sus pétalos, los pájaros se escondían en sus nidos.
El lago que estaba escondido al fondo del bosque se movía agitado y sus aguas parecían olitas que peleaban entre sí.
Los duendes estaban desesperados porque culpa de este intruso, se había perdido la paz que reinaba en el lugar.
Los árboles quisieron detener al viento con su follaje pero el intruso se metía entre las copas, las empujaba y las asustaba con su rugido. Nadie se animaba a enfrentarlo.
De repente, se hizo presente un druida con una poción mágica. Convocó a los duendes a una reunión urgente y les dio instrucciones para que actuaran.
Los mandó a buscar ramas, cañas grandes y telarañas. Les enseñó a preparar unos escudos con las ramas y en la parte superior, como un barrilete, las telarañas.
Los duendes obdecieron pero no estaban confiados pues si el viento arrancaba gruesas ramas, cómo no iba a hacer volar sus armas tan primitivas.
Fue aquí cuando el druida las roció con la poción mágica y los mandó a colocarse uno al lado del otro, en el ingreso al bosque.
Cuando los vio, el viento largó una carcajada y envió contra el ejército de duendes un soplido aterrador que sonó como el grito de una fiera y retumbó en cada rincón del bosque.
Los duendes temblaban de miedo pero mantenían erguidas sus armas como le había indicado el druida.
Mientras tanto, las flores se habían escondido entre los troncos y hojas y lloraban pidiendo que se calmara ese viento pero el muy pícaro intentó divertirse de nuevo con los duendes, se acercó más al ejército y quiso soplar sobre los escudos pero el soplido se convirtió, al llegar junto a ellos, en un pequeño silbido; lo intentó, dos , tres, diez, un montón de veces más, pero en cada intento perdía más fuerza y se iba haciendo suave, como una leve brisa.
Cansado de luchar, reconoció que estaba vencido y decidió partir al desierto, allí, con la arena, volvería a recuperar toda su fuerza.
A partir de entonces, en el bosque sólo se escuchaba el canto de los pájaros.


sábado, 22 de julio de 2017

Reconocimiento

Clara Gonorowsky de Córdoba ya recibió su ejemplar "Haceme el Cuento" Antología Internacional de Narrativa. Ahí encontrarán dos cuentos con los que ha participado.
Felicidades Clara!
Editorial Equinoxio

miércoles, 28 de junio de 2017

Luces en el aire

Era una larga noche con fuegos que alumbraban más allá de la oscuridad. En cada resplandor destellaba un leviatán.
Yo no quería formar parte de esa fiesta, sólo fotografiarla, dar testimonio. Corría de un lado a otro para no perder ningún episodio.
Los monstruos con perfume a pólvora se retorcían en un baile mortal.
De pronto, entre tanto desplazamiento, mi pie tropezó y caí en medio de esa tierra mezclada con escombros.
Un gemido me obligó a ponerme de pie y ahí lo vi, todo quemado, piel calcinada que se pegaba a esos grandes ojos.
No tenía edad para estar allí, si era apenas un niño. Lo quise tomar en mis brazos y cuando ya lo tenía rozando mis palmas, sentí su estentóreo suspiro final.
Tomé la cámara, la arrojé más allá de mis fuerzas y sin esperanzas, me tendí a su lado a llorar.

8 comentarios

  1. 1. Efraín dice:
    Los horrores de la guerra, me gustó mucho tu texto, ese golpe de realidad que de pronto llega a los reporteros que arriesgan su vida por una buena foto, viendo todo destrás de la pantalla, cuando la situación los toca, su lente cambia. Gran texto.
    http://www.literautas.com/es/taller/textos-escena-45/8140
    Aquí está el mío por su gustas pasar.
    Escrito el 17 junio 2017 a las 06:22
  2. 2. Tay dice:
    Hola Galia, soy tu no tan vecino del 149,
    Tu microrrelato me parece tan fascinante como crudo. Me encanta como narras la crueldad de la guerra como si de una batalla entre seres fantásticos se tratase, algo que puede verse en una película como el fotógrafo lo ve a través de su cámara. Finalmente le das al lector esa imagen de triste realidad y se da cuenta que, como el fotógrafo, eso no es algo que se puede presenciar quedándose al margen. Realmente fantástico.
    Un saludo!!
    Escrito el 17 junio 2017 a las 17:31
  3. 3. Cecilia dice:
    Galia, me conmocionó tu relato. Durísima la temática, muy bien contada humanizando la mosntruosa situación. Muy bueno!!! Felicitaciones
    Escrito el 17 junio 2017 a las 23:01
  4. 4. ZU VAZQUEZ dice:
    Si tuviera que describir tu relato en una palabra sería horror.
    Pero en el buen sentido. Porque ese es el sentimiento que me ha provocado.
    Estoy en el 150 por si gustas leer
    Escrito el 19 junio 2017 a las 19:05
  5. 5. Dante Tenet dice:
    Galia:
    Esta muy bueno tu relato, tiene ritmo y un final que llega.
    Bravo
    Nos seguimos leyendo, estoy en el 252
    Escrito el 20 junio 2017 a las 03:00
  6. 6. Jose dice:
    Gran relato Galia,has sabido reflejar de manera contundente la desesperación q padecen los reporteros de guerra.
    Escrito el 21 junio 2017 a las 23:21
  7. 7. gaia dice:
    Conmovedor, muy bien escrito. Estoy en el #96
    Escrito el 24 junio 2017 a las 22:16
  8. 8. Divasul Pereira dice:
    Galia: Yo simplemente te digo: impresionante la capacidad para pintar un escenario horrendo pero lleno de sentimiento.Felicitaciones.
    Escrito el 26 junio 2017 a las 02:10


domingo, 21 de mayo de 2017

El perfeccionista


Kim J dedicaba su adolescencia a jugar a la guerra. Soñaba conquistar el mundo para imponer sus propias leyes que, según él, conducirían al hombre a la felicidad. Fue en esta etapa que la muerte de su padre lo sorprendió intempestivamente y debió ocupar su lugar, conducir a los habitantes de la península.
Así, dejó los juegos de lado, asumió la presidencia y empezó a escribir su propia historia.
Entre las primeras medidas que tomó, decretó una comida al día. Con eso buscaba paliar la escasez de alimentos fruto de las contínuas guerras y bloqueos.
Prohibió el uso de la energía eléctrica a partir de las 20 horas. Con eso quiso suplir la falta de energía en la península.
Decretó la eutanasia. Con eso se evitaba suministrar medicamentos, también en falta, a los pacientes terminales.
Siempre pensó que estaban sobredimensionados poblacionalmente. A ésto, precisamente atribuía todas las carencias.
Ese día, se levantó con una idea brillante: redactó un decreto que indicaba que a partir del próximo mes todos deberían vestir con trajes de seda negra.
Así, se divertía viendo pasar las huestes de hombre, mujeres y niños, de negro, todos así vestidos.
Un día que lo acosó el aburrimiento ideó un juego que le pareció práctico y divertido: cuando las últimas luces del día se ocultaban en el atardecer y las de la noche apagaban su guiño, se sentaba en el pórtico de su mansión y disparaba a esas sombras que a tientas buscaban regresar a su hogar.
Sus hombres se apuraban a ocultar los cadáveres en fosas comunes.
Así, cada día borraba la atrocidad de la noche y las ausencias sumaban posibilidades de subsistencia.


9 comentarios

  1. 1. Dante Tenet dice:
    Galia:
    Como dice una canciòn “Todo fue brillante menos el final”.
    La lectura fluye, la distopìa esta clara, pero en los ùltimos pàrrafos la historia gira a un tirano caprichoso y cierra sin cerrar.
    Nos estamos leyendo
    estoy en el 160
    Escrito el 17 mayo 2017 a las 18:39
  2. 2. Carmen Ramacciotti dice:
    Hola Galia. Me ha gustado mucho tu relato. La distopica esta muy clara y el final apropiado. Te felicito
    Estoy en el 153.
    Nos leemos.
    Escrito el 18 mayo 2017 a las 02:19
  3. 3. Mara dice:
    Hola Galia, creo que tú texto se ciñe bien al “lo bueno si breve dos veces bueno”. La distopia está bien llevada y perfectamente definida con esas pocas pinceladas. Tal vez podrías haber aprovechado más el espacio pero es un buen relato.
    Gelicidades
    Escrito el 18 mayo 2017 a las 14:27
  4. 4. Amilcar Barça dice:
    Se me ocurre que a ese tirano, alguien, desde la oscuridad le pegara un tiro en los eggs. Si es que quedaba “alguien”. salu2
    Escrito el 18 mayo 2017 a las 18:55
  5. 5. Héctor Romero dice:
    Galia, me ha interesante tu relato, al igual que otros opino que está bien marcada la distopia. Lo sentí breve no se si es que tiene menos de las 750 palabras o por disfrutarlo se me fue rápido. Felicidades, soy tu vecino 83
    Escrito el 18 mayo 2017 a las 21:29
  6. 6. Cecilia dice:
    Hola Galia, que hombre personaje el tuyo!!!! quizás hubiera planteado más acciones que relato para describir las particularidades de este personaje, con rasgos quizás desde su niñez. Muy buena la historia, felicitaciones Ceci
    Escrito el 19 mayo 2017 a las 12:43
  7. 7. yolareina dice:
    Hola Galia, Me resultó muy grata la lectura de tu relato. Qué terrible idea la de ese tirano. Como dice Amilcar, el tambien está expuesto a un merecido tiro desde la oscuridad.
    Nos leemos
    Escrito el 19 mayo 2017 a las 18:55
  8. 8. Charola dice:
    Hola Galia!
    Interesante tu texto, iba tan bien, pero tan bien que lo cortaste como quien llega a las 750 palabras. Faltó conflicto, cuando lo leía me recordaba al presidente coreano.
    Está bien escrita tu historia, pero creo que estás en deuda y debes darle un final como el sugerido por Amílcar.
    Felicitaciones.
    Escrito el 21 mayo 2017 a las 01:57
  9. Muy pero muy breve. Aunque el relato en si estuvo bien, el final no tanto y de hecho quedo mas bien inconcluso. La idea esta buen quizas refinandola puede quedar mejor. Saludos mi relato es el 24 para cuando puedas pasar.
    Escrito el 21 mayo 2017 a las 05:01

    1. 10. Laura dice:
      Hola Galia.
      Me recordaste una escena de La lista de Schindler donde un alemán jefe de un campo de concentración dispara al azar sobre los judíos que allí desarrollaban sus tareas, o ahí les hacía finalizar sus padecimientos.
      Buen relato, bien escrito. ¿Cómo seguirá este tirano sin aparentes limitaciones a su poder?
      Nos encontramos en la próxima escena
      Escrito el 23 mayo 2017 a las 10:36
    2. 11. Alohomora dice:
      Hola Galicia. Soy tu vecina de arriba. Tu relato está bien escrito, es rápido y con las ideas claras. Cumple el reto. Aunque se me hace muy corto y coincido con los demás en que se merece un final más elaborado. Aún así, enhorabuena.
      Escrito el 23 mayo 2017 a las 22:0

miércoles, 19 de abril de 2017




Revancha


Susana esperaba, hacía veinticinco pacientes años que esperaba este momento.
Leyó la participación del aviso fúnebre, tomó nota del horario del entierro, sacó de una vieja valija el vestido lila con el cual lo había conquistado, lo acondicionó, lo dejó extendido sobre una silla; había llegado el momento de usarlo.
A la mañana siguiente, con bastante dificultad se enfundó la prenda ceñida con desparpajo a ese cuerpo que ostentaba unos cuantos kilos de más. No se amilanó, calzó los tacones y partió rumbo al cementerio.
Veinticinco años desde aquel nefasto día en que él le escupió a la cara que no la quería, que en realidad, nunca la había amado, que se había casado por la imprudencia de dejarla embarazada y que recién ahora, había encontrado el vedadero amor.
Veinticinco años…
La fosa ya estaba abierta esperando al huésped. Cercana a la misma un panteón ampuloso daba sombra al lugar y proyectaba la silueta de un ángel abrazado a una mujer esculpidos en la cúpula.
Junto a la reja del mismo se apretujó Susana, desde allí podría observar la ceremonia con detalles; a la vez, pasaría desapercibida.
El coro de llantos, anunció que el cortejo se acercaba.
Los amigos íntimos, aquellos compañeros de juergas que contribuían a apartarlo de la vida conyugal, portaban el ataúd. A su lado, toda de negro, desparramando desconsuelo, su viuda, la mujer que se lo había arrebatado definitivamente.
Tras la ceremonia de rigor, el cajón fue arriado, se tapó la fosa y una lluvia de flores regó el sepulcro.
Uno a uno, tras dar las condolencias, se fueron retirando.
En el adiós final, sólo quedó la viuda quien al levantar la vista, la vio, parapetada en la escalinata del panteón vecino.
Las miradas de desconsuelo y odio se cruzaron en la postrera despedida pero un estruendo rompió esa conjunción: el ángel con la mujer abrazada cayeron de bruces sobre la tumba acompañados de un turista imprudente que había estado fotografiando el entierro desde las alturas.
Mientras pasos se acercaban para auxiliar al infortunado, Susana giró sobre sus talones y se marchó con una sonrisa dibujada en su rostro.
La paz todavía no había llegado al sepulcro.

  comentarios

  1. 1. Alberto C. dice:
    Hola Galia,
    Me ha gustado un montón tu relato, de verdad. Es crudo y, e incluso, algo duro; porque tiene un toque de realismo. Lo que más me ha gustado, sin lugar a dudas, ha sido el personaje de Susana. “La venganza se sirve en un plato frío”. Y vaya que si frío… ¡25 años!
    La única pega que le pongo es que se me ha hecho corto. Sí, es verdad; me hubiera gustado disfrutar un poco más de esta Susana y de su sed de sangre -por decirlo así-. Quería algo más de satisfacción.
    Me encantan los adjetivos y verbos que utilizas, como “escupió”. Todo un puntazo.
    Nada más que decirte. Maravilloso tu relato pero eso sí, corto.
    Estoy en el 215, ¡Nos vemos!
    Alberto C.
    Escrito el 17 abril 2017 a las 16:17
  2. 2. Thomas Carnacki dice:
    Hilarante. Me ha no gustado el final, aunque no hubiese sido mala idea llevar un poco más allá esa tan esperada “revancha”. Felicitaciones por tu relato, sigue así 😉 Saludos
    Escrito el 17 abril 2017 a las 19:55
  3. 3. Dante Tenet dice:
    Hola.
    Tu relato es de buena lectura y la idea del desenlace es muy buena.
    Me quede con ganas de mas detalles.
    Quizas de para un relato de mas de 750 palabras
    Nos estamos leyendo
    Estoy en el 236
    Escrito el 17 abril 2017 a las 22:03
  4. 4. Cecilia dice:
    Hola Clara!!! sonrisas en el rostro cuando la paz aun no ha llegado es de mala, de villana!!!! que buen personaje y merecido lo tiene el difundo por abandonarla. Besos Ceci
    Escrito el 18 abril 2017 a las 03:07
  5. 5. Jesús Almibre dice:
    Un sentimiento de dulce venganza que exteriorizan esas sonrisas en el rostro cuando aún no ha llegado la paz…bastante clara la idea de revancha. Como escribió Alberto, se trata de un relato crudo, bien hilvanado y entretenido.
    Saludos
    Escrito el 18 abril 2017 a las 19:10
  6. 6. Carmen Ramacciotti dice:
    Hola Clara. Me gustó mucho el relato. Verdaderamente Susana era mala malísima!!!! La revancha estuvo buena. Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
    Felicitaciones!
    Escrito el 18 abril 2017 a las 23:53

    7. CARMELILLA dice:
    Hola Galia:
    trabajo breve, pero contundente.
    Bien escrito y buen uso del lenguaje.
    Sin adornos innecesarios, va al grano, buen ritmo y buena trama, aunque no creo que fuera una venganza de Susana, no fue ella la que causó el “oportuno accidente”, aunque sí fue ella la que se lleno de placer al verlo.
    ¡Bien hecho! ¡Buen trabajo! Seguimos leyéndonos.
    Saluditos
    Escrito el 22 abril 2017 a las 19:04

lunes, 3 de abril de 2017

Memorias de un campo de batalla

A manera de homenaje: abril de 2017

-Me pregunto dónde estoy. No es mi dormitorio, no, si no veo colgado el afiche de mi club de fútbol. Ahora me recuerdo, sí, estoy herido en un hospital.
Yo no quería ir a la guerra, pero no me preguntaron; cómo iba a querer pelear si con dieciocho años sólo pensaba en hacer el amor y jugar al fútbol. Era tan lindo patear la pelota en ese potrero embarrado, quería ser como Messi, “¡ay Dios!, ya no siento las piernas”, patear la pelota con fuerza y dar de lleno en el arco, y la ovación de la gente haciendo la ola, “¡ay, ay, ay...!, y estos cables que me tienen prisionero”, y Messi, que me consideraba su discípulo. “Ahora tengo una punzada fuerte en el pecho y me laten las sienes y me quiero parar pero no siento mis piernas”, lindas piernas, sí, entrenadas para patear el fútbol, “¡ay!, no sé por qué tengo tanto frío si mi frente está hirviendo”, y hasta podría ir a jugar al Barce, si Messi es mi padrino, debería haberme escapado de ese camión que me trasladaba al aeropuerto y el sargento que me gritaba:- Vamos negro, subí, no me hagas perder la paciencia-; me entusiasmaba subir al avión que me trasladaría a Malvinas, yo nunca había volado y quería saber qué se sentía. Después volaría a Barcelona. Esta sería una prueba de fuego pero el fuego fue más que una prueba, si me dispararon cuando intentaba robar esa barrita de chocolate para acallar mis tripas, ¡tenía tanta hambre!, mis ojos eran sólo para el chocolate y no los vi llegar y cuando los tuve encima ya era muy tarde. Me di cuenta de que estaba herido cuando vi mucha sangre sobre la nieve y ya no pude pararme, ni siquiera entendía lo que me decían, si me hablaban en un idioma que desconozco y después se puso todo negro y sólo sé que me desperté en esta cama y “¡ay!, me duele todo y no me dicen cuánto tiempo estaré aquí” y Messi que se estará poniendo impaciente porque no llego pero le devolveré con muchos goles el tiempo de espera, de eso puede estar tranquilo “y ahora el cosquilleo y esa luz que se va apagando y me cuesta ver y las piernas, ¡ay, ay, ay!, que me estalla la cabe....-”